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TERROR PARANORMAL

Fantasmas en la carretera

Fantasmas en la carretera

Esta noche te traigo una selección de 2 historias de terror cortas basadas en encuentros reales con fantasmas en la carretera.


2 historias de terror cortas de fantasmas en la carretera

Una carretera solitaria en mitad de la noche es uno de los peores lugares donde puedes toparte con un fantasma. Muchos son los testigos que han compartido historias del fantasma de la curva en foros de internet. Esas historias de fantasmas en la carretera son verdaderamente escalofriantes.

Y no es para menos… imagínate conduciendo a solas por una carretera secundaria en medio de una noche invernal. De golpe se cruza en tu camino una mujer ensangrentada que parece haber sufrido algún tipo de accidente. Ya solo la mera visión de verte envuelto en una situación como esa debe ser perturbadora, pero imagínate que, entonces, cuando intentas ayudar a esa desconocida y la subes en tu coche, desaparece sin más después de unos minutos de conversación. ¿Serías capaz de recuperarte del shock y seguir con tu camino?

¿Que es lo que hace a las autopistas y carreteras tan atractivas para los espíritus? ¿Están tratando de advertirnos del peligro o quieren hacernos daño? Quizás muchas de estas apariciones guardan relación con terribles sucesos acontecidos en ciertos tramos de carretera. Lo que si es seguro es que las historias de fantasmas en la carretera han dejado una marca oscura en nuestra sociedad. Ya no nos sentimos del todo cómodos conduciendo por la noche en según que carreteras marcadas por la tragedia.

Sin mas, te dejo con esta selección de las historias mas terroríficas de fantasmas en la carretera. Es recomendable que no sigas leyendo si tienes pensado realizar algún viaje largo en coche…

La hermosa chica vestida de negro - Autoestopista fantasma

La hermosa chica vestida de negro

Era viernes por la noche y el doctor Williams volvía a su casa después de un largo día de trabajo en el hospital. Estaba todavía a medio camino y se encontraba atravesando una larga autopista que parecía no tener final… mas aún estando tan cansado. Cerca de donde él se encontraba había un cruce muy peligroso, de hecho preocupaba tanto a la gente de la zona que habían planteado la idea de construir un paso subterráneo para evitar los accidentes, aunque al final no habían dado luz verde al proyecto.

El doctor Williams siempre prestaba especial atención a la carretera cuando pasaba por allí, por lo que redujo la velocidad y observó los alrededores. Fue en ese momento cuando vio a una muchacha parada haciendo autoestop. Llevaba puesto un traje de fiesta de color negro, y lucía bastante hermosa. El doctor frenó su vehículo en seco y le hizo una señal a la autoestopista para que se subiera a la parte de atrás del coche. Quizás necesitaba ayuda… quizás tenía problemas, quien podía saberlo.

– Disculpa, llevo un montón de bolsas en la parte de delante – se disculpó bastante apenado. – ¿Te importaría sentarte en el asiento de atrás?

La muchacha por su parte negó con la cabeza y obedeció al doctor, sentándose en la parte de detrás, aunque sin mediar palabra alguna.

– Y bien… ¿a donde te diriges? ¿no es un poco peligroso para una chica tan joven ir sola por la autopista haciendo dedo? – El doctor miró de reojo su reloj, dándose cuenta de lo tarde que era.

– es una historia un poco larga, no quiero molestarle con eso ahora. – murmuró la muchacha. Su voz era muy dulce y melódica, como la de un ángel. – Por favor, ¿podría llevarme a casa? Le prometo que le explicaré todo cuando lleguemos… sólo espero que no esté muy lejos del destino de usted.

El doctor resopló pesadamente mientras la chica le indicaba la dirección de su casa, y después arrancó el coche con la intención de hacer camino. Sinceramente, aquella muchacha y su comportamiento tan errático le parecieron muy extraños, pero no quiso presionarla ni intentar indagar mas en el asunto. De vez en cuando la observaba por el espejo retrovisor, pero parecía que ella estaba perdida en sus propios pensamientos mientras miraba fijamente por la ventana que tenía al lado.

Unos 20 minutos de camino después el doctor pudo llegar a lo que parecía ser la dirección que le había indicado la chica, pero la casa que había allí parecía estar a oscuras, totalmente cerrada y deshabitada. Arqueó una ceja algo contrariado y volteó suavemente a preguntar a la chica por aquel lugar. Pero ella ya no estaba allí

– ¡¿pero qué diablos?! – alzó la voz sorprendido por un momento. Ella no podía simplemente haberse evaporado, y tampoco podía haberse tirado del coche, ya que el seguro de las puertas estaba echado… – ¿qué está pasando? ¿es esto una maldita broma?

Confundido como nunca lo había estado antes, el doctor Williams se bajó del coche y se acercó a aquella casa, tocando al timbre repetidas veces. Desde fuera parecía no haber nadie, pero se podía apreciar una tenue luz anaranjada que se escabullía por debajo de la puerta de la entrada.

Después de unos cuantos minutos insistiendo y tocando al timbre la puerta se abrió, dejando paso a un hombre de edad bastante avanzada. Su cabello era canoso y tenía un aspecto muy apagado. Aquel anciano miró fijamente al doctor con aquellos ojos cansados y penetrantes, provocando que se pusiera todavía mas nervioso si cabe.

– Verá, no tengo ni la mas remota idea de como explicarle lo que me acaba de pasar. – empezó a hablar el doctor, aunque se notaba en su voz y en su lenguaje corporal que no se sentía muy seguro de si mismo. – una muchacha se subió a mi coche, me dijo que la trajera hasta aquí y…

– ya lo sé, no hace falta que continúe. – comentó tranquilamente aquel anciano, algo hastiado con la situación. – no es el primero que viene aquí un viernes a contarme esta historia. Esa chica que ha recogido era mi hija… Mi adorada hija murió hace 3 años en un horrible accidente de tráfico justo en el cruce donde la encontró.



La mujer ensangrentada - Fantasmas en la carretera

La mujer ensangrentada

Una familia aficionada al senderismo y la escalada volvía a casa tras un apasionante fin de semana en la montaña. El hijo de la pareja estaba entretenido en la parte de atrás del coche con su teléfono móvil mientras los papás se ocupaban de conducir por aquella carretera nocturna infestada de niebla. Ellos habían realizado este trayecto muchas otras veces, pero aquella noche era un tanto diferente… La situación climatológica no estaba siendo la más amigable y debido a la escasa visibilidad tendrían que estar mas alerta y reducir la velocidad sobretodo en los tramos dónde habían curvas pronunciadas.

Llevaban cerca de dos horas de camino y todavía faltaban otras dos para llegar a casa cuando, de golpe y de entre la espesa niebla apareció una mujer en medio de la carretera, totalmente ensangrentada. El padre pisó fuertemente el freno del vehículo, consiguiendo de este modo que el resto de miembros de la familia se sobresaltase, y salió apresuradamente del coche para socorrer a aquella persona accidentada.

La mujer parecía estar fuera de si, llorando desesperada. El padre la sujetó suavemente por los hombros y la apartó a un lado de la carretera para evitar que cualquier otro vehículo pudiera atropellarlos por culpa de la niebla. Tanto la madre como el hijo salieron tímidamente del coche, intentando prestar atención a lo que acababa de ocurrir.

–  ¿se encuentra usted bien? – preguntó él, visiblemente preocupado.

– Por favor, ¡necesito ayuda! – respondió ella casi de manera automática. – acabo de tener un accidente allí delante… ¡mi coche se ha despeñado por el barranco con mi bebé dentro!

Toda la familia se escandalizó al escuchar aquello. El padre decidió tomar su equipo de escalada y una linterna para bajar por el barranco lo más rápido posible. Aquel pequeño bebé podría estar atrapado entre todo el amasijo de hierros del vehículo… y los segundos serían cruciales para salvarlo.

Los minutos pasaron y la familia estaba cada vez mas inquieta, ya que el papá estaba tardando bastante en regresar. La mujer accidentaba se quedó a un lado de la carretera, llorando y temblando, totalmente desbordada por la situación. Pero entonces el hombre volvió muy nervioso, sosteniendo algo entre sus brazos… al parecer el bebé se había salvado.

– ¿Dónde esta la mujer? – preguntó, visiblemente alterado a su esposa. Ciertamente era muy extraño verle tan desencajado.

– está aquí detrás…

Pero cuando voltearon a mirar hacia el lugar donde estaba la mujer, esta ya no estaba. Había desaparecido, se la había tragado la tierra.

El padre se metió rápidamente en el coche y ordenó a su mujer e hijo que hicieran lo mismo. Después de eso puso el seguro y se fueron de allí a toda velocidad.

– ¿Por qué diablos te estás llevando al bebé? – preguntó escandalizada la madre, que ya empezaba a asustarse con toda aquella situación. – ¿Dónde esta la mujer? ¿No deberíamos buscarla? ¡Estaba herida! no podemos dejarla aquí.

– Cuando bajé por el barranco y saqué al bebé del coche… – hizo una pequeña pausa, siendo consciente de que lo que iba a decir no era precisamente fácil de creer.

– vi a la mujer que nos paró en medio de la carretera… estaba ahí abajo… muerta.

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Historias de fantasmas en la carretera

¿Te han gustado estás 2 historias de terror cortas de fantasmas en la carretera? ¿Cual de ellas te ha asustado mas? Deja tu opinión en los comentarios, y si te ha gustado este aporte me encargaré de traer mas historias similares.

Ahora te hago una pregunta: ¿Crees que los fantasmas en la carretera existen de verdad? ¿Conoces a alguien cercano que haya vivido una experiencia paranormal parecida a las de estas historias? Son muchas las personas en el mundo que dicen haber presenciado lo imposible en todo tipo de carreteras. De hecho estos lugares son, seguramente de los mas propicios para tener un encuentro aterrador con un espíritu.

Y por supuesto, si crees haber visto un fantasma en la carretera o has sido testigo de un suceso paranormal mientras conducías, no dudes en compartir tu experiencia. Aquí te dejo un enlace al formulario de contacto, estaré encantada de comunicarme contigo.